
ZU EMAKUMEA
INTERVENCIÓN EN EL OCIO Y EL TIEMPO LIBRE CON PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA
EL TIEMPO LIBRE Y EL OCIO
Si bien los conceptos de ocio y tiempo libre solemos utilizarlos como sinónimos, en realidad, aunque están muy relacionados, no significan lo mismo.
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El tiempo libre es el tiempo de jornada no sujeto a ninguna obligación. Es el que queda después de haber satisfecho las necesidades vitales y de haber cumplido con las obligaciones habituales.
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El ocio surge cuando el tiempo libre del que se dispone se destina a llevar a cabo actividades satisfactorias y gratificantes que se eligen libremente. Así, se considera que una actividad de ocio reúne estas características:
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Se elige libremente y en función de las preferencias individuales.
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Es gratificante, placentera y produce una sensación de satisfacción
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Tiene su finalidad en sí misma, es decir, se realiza independientemente de que pueda comportar algún tipo de beneficio formativo, terapéutico o de cualquier otro tipo.
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De todo esto se desprende que el concepto de ocio se entiende como una actitud para afrontar el tiempo libre de una manera autónoma y gratificante.
LAS PERSONAS MAYORES Y EL TIEMPO LIBRE
La actitud de las personas ante el envejecimiento induce a una vivencia más o menos satisfactoria de la vejez y, por lo tanto, a la predisposición a vivir el tiempo libre de una determinada manera.
En general, si la persona está preparada, la vejez es una oportunidad única para disfrutar de este tiempo y desarrollar todas aquellas inquietudes que a lo largo de la vida no se han podido llevar a cabo por falta de tiempo, como estudiar, viajar, pintar, cuidar un jardín o cualquier actividad que apetezca.
Sin embargo, desde el punto de vista de la intervención en el ocio, hay dos situaciones que merecen una especial atención: los problemas de adaptación como consecuencia de la jubilación y la aparición de la enfermedad y la dependencia.
LA JUBILACIÓN Y LA DIFICULTAD DE ADAPTACIÓN
Hacerse mayor es un proceso que comporta afrontar nuevas situaciones y cambios sustanciales.
Desde el punto de vista del tiempo libre y el ocio, el más importante es el abandono de la actividad profesional y todas las consecuencias que conlleva:
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Desocupación del tiempo laboral, que se convierte en tiempo libre. En muchas ocasiones la persona siente que no sabe qué hacer con tanto tiempo, pues nunca ha cultivado aficiones y no hay nada que la motive, al menos para llenar tantas horas libres.
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Desvinculación de las rutinas asociadas: levantarse a una hora fija, ducharse, mantener un horario en las comidas, etc.
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Abandono de la red social entorno del trabajo, que en muchos casos es la mas rica.
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Incidencia sobre los ingresos y, por lo tanto, sobre la capacidad económica de la persona.
Enfrentarse a todos estos cambios no siempre es fácil, y menos en los casos en que la vida de la persona se vertebra a partir de su trabajo. La falta de adaptación acostumbra a derivar en altos porcentajes de adopción de prácticas de ocio pasivo durante muchas horas, como escuchar la radio o ver la televisión.
En estos caso, la intervención podrá dirigirse a proporcionar alternativas de ocio válidas que ayuden a la persona a resituar su escala de valores y a reorganizar su vida, para que encuentre nuevos atractivos en la gran variedad de propuestas existentes y reelabore una red social en la que las nuevas ocupaciones actúen como eje vertebrador.
LA ENFERMEDAD Y LA DEPENDENCIA
Con el aumento de la edad, se incrementa la vulnerabilidad de la persona y el riesgo de aparición de la enfermedad y la dependencia. Cuando esto ocurre, se produce un descenso importante de las actividades de ocio positivo y una reclusión en actividades más pasivas y menos gratificantes.
Si bien es cierto que los condicionantes físicos, y en ocasiones también los cognitivos, son un obstáculo considerable, en la mayoría de las situaciones no deberían ser razón suficiente para abandonar las inquietudes que causaban satisfacción.
En estos casos, las medidas no deben pasar por abandonar estas actividades, sino que deberían crearse los apoyos necesarios para poderlas hacer efectivas, adaptar la realización de la actividad a las posibilidades de la persona o proporcionar actividades sustitutorias que sean motivadoras.
EL TIEMPO LIBRE DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD
El colectivo de las personas con discapacidad es muy heterogéneo, tanto por la diversidad de discapacidades como por la funcionalidad de cada persona, e incluso por la capacidad efectiva de estas para la toma de decisiones y elecciones.
Lo cierto es que solo alrededor de 15% del total de personas con discapacidad en edad laboral trabaja, lo cual supone que un alto porcentaje de este colectivo dispone de una gran cantidad de tiempo libre. El problema es que la mayoría de los casos no lo ocupa de manera satisfactoria, debido a varias causas:
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La limitación inherente a la propia discapacidad, que restringe o impide la realización de determinadas actividades.
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La falta de motivación para implicarse en actividades nuevas que suponen salir de la zona de confort.
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La falta de recursos específicos y, también, el desconocimiento de la existencia de dichos recursos.
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Las dificultades de accesibilidad y la falta de apoyos, técnicos y personales, para la prestación de la ayuda necesaria.
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Las barreras personales (falta de habilidades de interacción) y la discriminación social, que limitan la participación en la comunidad. En este sentido, hay que considerar los estereotipos basados en la creencia errónea de que las personas con discapacidad no pueden participar en determinadas actividades.
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En ocasiones la sobreprotección de la familia, que restringe las opciones existentes, lo cual obstaculiza el desarrollo personal y refuerza la dependencia y el aislamiento.
Por estas razones, educar en el ocio a las personas con discapacidad y ofrecerles la posibilidad de acceder a él no han sido tareas fáciles tradicionalmente.
De ahí que, en gran medida, más actuaciones se han limitado a las promovidas por las propias familias, mediante la creación de asociaciones, cooperativas o talleres que dieran respuesta a las necesidades educativas, formativas, ocupacionales, de atención al ocio y el tiempo libre, así como de ayuda a la propia familia.
Desde la sociedad también se deben diseñar propuestas de ocio adaptadas y de ocio inclusivo, para favorecer la participación e integración en la comunidad.
EL TIEMPO LIBRE Y LAS PERSONAS ENFERMAS
Entre las personas enfermas, la casuística también es muy variada. Muchas personas con enfermedad crónica disponen de una vida normalizada, en la que el tiempo de ocio puede verse restringido por el tiempo de atención sanitaria (consultas, hospitalizaciones, pruebas, etc.).
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De la enfermedad (órganos afectados, si es crónica…), la fase en la que se encuentre (inicial o avanzada) y si interfiere en la vida de la persona (hospitalización, tratamiento…).
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De la persona. La edad, la capacidad de afrontamiento, la tolerancia al dolor, la fortaleza psíquica, etc. Son variables que afectarán a la vivencia de la enfermedad y a la motivación para hacer otras actividades.
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De la capacidad funcional. Las limitaciones físicas, el malestar de los tratamientos o el dolor, pero también los problemas psíquicos o la repercusión en el área social, afectarán a la funcionalidad de la persona y a su autonomía.
A pesar de las dificultades que supone la implicación en actividades de ocio, no hay que olvidar las ventajas que aportan, especialmente en personas con una gran disponibilidad de tiempo y con estados de ánimo normalmente bajos.
LA INTERVENCIÓN EN EL OCIO
Dada la importancia que tiene el ocio en la formación y el desarrollo integral de las personas en situación de dependencia, es fundamental evitar que el tiempo libre se consuma inútilmente o se afronte con actitudes pasivas o conformistas.
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Destinadas a proponer actividades para que las personas ocupen satisfactoriamente el tiempo libre. Está intervención tiene una finalidad asistencial.
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Destinadas a promover la educación en el ocio, para que sea la propia persona la que aprenda a vivir ese tiempo positivamente, eligiendo libre y responsablemente las actividades que mejor respondan a sus intereses y necesidades. La intervención en este caso tiene una finalidad educativa.
LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL
La animación sociocultural es una metodología de intervención que tiene como finalidad motivar y dinamizar a las personas o grupos para que participen en su propio proceso de desarrollo, tanto personal como social.
La animación sociocultural es una práctica que se puede aplicar en todas las etapas de la vida y a todas las personas o colectivos, independientemente de su condición.
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Facilitar el desarrollo y el crecimiento personal, procurando que las vivencias sean enriquecedoras.
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Crear espacios para la diversión, incorporando componentes lúdicos y actividades recreativas.
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Recuperar, mantener o promover las habilidades que refuercen la autonomía de la persona.
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Proponer experiencias que contribuyan a una mejora del bienestar físico y psicológico.
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Procurar que las personas se sientan parte activa de la comunidad, favoreciendo el establecimiento de relaciones interpersonales, la participación en la comunidad y la integración social.
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Contribuir al bienestar a la mejora de la autoestima.
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Promover valores y actitudes como la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la libre elección, etc.
HACIA UN OCIO INCLUSIVO
Las propuestas de la animación sociocultural y de manera concreta cuando se dirija a personas o colectivos en situación de mayor vulnerabilidad, pueden adoptar distintas modalidades:
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Ocio adaptado para personas con necesidades específicas. Se concreta en propuestas destinadas únicamente a un colectivo o grupo de personas con unas necesidades similares, suelen llevarse a cabo en equipamientos comunitarios con las adaptaciones necesarias y con los apoyos profesionales necesarios.
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Ocio con mediación, dirigido a personas con discapacidad para facilitar su acceso a la oferta ordinaria de ocio, se prestan los apoyos necesarios para hacer posible la participación.
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Ocio inclusivo. Es aquel que permite su participación y disfrute a todas las personas, independientemente de su situación de discapacidad o dependencia. Se consideran las necesidades de todas las personas y se disponen las condiciones para que todas ellas puedan participar en igualdad de condiciones.
EL PROYECTO DE ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL
Es el documento que recoge la propuesta de actividades de ocio, diseñadas por una institución o entidad, para llevar a cabo la intervención de una manera planificada.
Se desarrolla en cuatro fases:
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EL ANÁLISIS DE LAS NECESIDADES
La intervención consiste en saber a qué personas vamos dirigidos, quien son, como son, que les gusta hacer…
Trata en detectar sus necesidades, debemos recopilar datos para tener información sobre todos estos aspectos.
La información se podrá obtener utilizando varias técnicas: aplicación de cuestionarios o escalas, observación de comportamiento y reacciones… Con el análisis detallado se llegará a unas conclusiones que nos guiaran en la configuración del diseño del proyecto de intervención.
2. LA PLANIFICACIÓN DEL PROYECTO
Debe partir de una formulación de unos objetivos y el diseño de una serie de actividades debidamente diseñadas para alcanzarlos.
- Los objetivos: Son los propósitos que se pretenden alcanzar con la realización del proyecto. Es importante enunciarlos de una manera clara y precisa, por que serán el referente de todas actuaciones.
- La metodología: Se refiere a la manera que se pretende desarrollar el proyecto. En animación sociocultural se prioriza una metodología participativa y vivencial, en la que se persigue que las personas usuarias:
Sean parte activa fundamental en la construcción del proyecto y no simples receptores.
Participen activamente en el desarrollo de las actividades y no se limitan simplemente a seguir consignas o indicaciones.
Estas decisiones deben impregnar el diseño de las actividades y su puesta en práctica.
- Las actividades: Se compone de un conjunto de actividades que se diseñan para alcanzar los objetivos establecidos. Pueden ser diferentes tipos, pro se diseñarán en el marco de la metodología establecida y con el horizonte de la consecución de los objetivos del proyecto.
- La temporización: Las actividades estarán debidamente secuenciadas en el orden en el que se planifican y con la duración asignada. Se recoge en un cronograma.
- Los recursos: Incluyen todo aquello que necesitaremos para llevar a cabo el proyecto y para realizar todas las actividades previstas. Se pueden clasificar en:
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Recursos humanos. Son las personas que van a intervenir en el proyecto y en la realización de las actividades.
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Recursos materiales. Incluyen desde las infraestructuras y equipamientos hasta e material de oficina o los instrumentos y útiles profesionales. Se suelen subdividir en: espacios e instalaciones, productos de apoyo…
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Recursos financieros: Se refieren tanto a los elementos que suponen un coste para el proyecto como a los ingresos necesarios para financiarlo. Los ingresos y los gastos se reflejan en el documento que se denomina presupuestos.
3. LA EJECUCIÓN DE LAS ACTIVIDADES
La ejecución de las actividades supone llevar a la práctica las actuaciones planificadas en la fase anterior. Hay algunos factores que se deben considerar en el momento de hacer efectivas las actividades:
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La capacidad para comunicar, dinamizar y motivar de las y los profesionales.
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La relación entre los componentes del grupo: si se conocen, si son afines, si existen rivalidades, etc.
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La predisposición de las personas a participar en las actividades.
La intervención de la figura del técnico o técnica en atención a personas en situación de dependencia tendrá en cuenta estos factores en la ejecución de las actividades, en las que colaborará en tareas de dinamización y de acompañamiento.
- Tareas de dinamización: El técnico o técnica en atención a personas en situación de dependencia colaborará con las y los profesionales de la animación sociocultural en la dinamización del grupo y en la puesta en práctica de las actividades, en tareas como:
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Promover la participación de las personas usuarias, activando los intereses que las motivan.
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Fomentar la comunicación, la cohesión, la colaboración y la confianza entre las personas.
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Ayudar a las personas a solucionar sus conflictos de manera dialogada.
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Proporcionar tranquilidad a las personas en la realización de las actividades, para evitar que se sientan tensionadas o angustiadas si no pueden seguir el ritmo de las demás, o si su ejecución no es tan perfecta.
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Contribuir con su aportación a la evaluación de las actividades.
- Tareas de acompañamiento: Otro conjunto de tareas vinculadas a la ejecución de actividades en las que participarán las y los técnicos en atención a personas en situación de dependencia son relacionadas con el acompañamiento.
Generalmente, la necesidad de acompañamiento figura en el plan de actuación individualizado de la persona. En este caso, se reflejará en que actividades lo precisa y que profesional se encarga de ello.
Algunas de las tareas de acompañamiento más habituales son las siguientes:
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Para desplazarse a realizar actividades fuera del lugar donde la persona usuaria reside, ya sea su hogar o una residencia.
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En las salidas al aire libre, excursiones, viajes, visitas a museos, exposiciones (donde actuará de apoyo físico para desplazarse, a modo de bastón, aportando a la persona seguridad en sus desplazamientos).
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En la provisión de los apoyos necesarios en función de las necesidades y capacidades de la persona: apoyos físicos, gestuales o verbales.
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En el acompañamiento en el desarrollo de la actividad prestando la ayuda necesaria.
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Durante los momentos o días posteriores a la incorporación a la actividad propiciando seguridad si las características individuales, la timidez o el miedo de la persona usuaria lo requieren.
Como se desprende de esta lista, el acompañamiento se puede llevar a cabo individualmente, es decir, asistiendo a una sola persona (como en el caso de la atención domiciliaria), o en grupo.
4. LA EVALUACIÓN DEL PROYECTO
Para que la evaluación del proyecto sea efectiva, debe ser útil para identificar problemas o incidencias en las distintas fases del proyecto que nos sirvan para mejorar el diseño, la aplicación y los resultados de la intervención. Por eso debe plantearse como un proceso paralelo a todo el proyecto, desde el diagnóstico hasta su finalización.
Es referente para realizar la evaluación serán los objetivos, a partir de los cuales se plantean unos indicadores de evaluación para valorar en que medida se ha alcanzado.
Para facilitar esta tarea, se puede elaborar una tabla en la que se sitúan los objetivos en una columna y los indicadores de evaluación asociados a cada objetivos en la otra, a si no se nos olvidará ninguno.
EL DISEÑO DE LAS ACTIVIDADES
El proyecto se concreta en unas actividades debidamente planificadas. Así, que los proyectos, las actividades deben diseñarse a partir de unos objetivos, siguiendo la metodología establecida y detallando los recursos.
LA PLANIFICACIÓN DE UNA ACTIVIDAD
Para ver cómo se planifica una actividad, seguiremos las diferentes fases a partir de un ejemplo.
- PERSONAS DESTINATARIAS Y DURACIÓN
En cualquier ficha de actividad, en sintonía con el proyecto, deberá figurar siempre la información referente a las personas que va dirigida.
Tener en cuenta la duración de la actividad teniendo en cuenta todas las tareas.
- LA REDACCIÓN DE LOS OBJETIVOS DE LAS ACTIVIDADES
Las actividades deben incorporar sus propios objetivos operativos, en sintonía con los del proyecto.
En ocasiones, y sobre todo en el entorno de la dependencia, que se caracteriza por una gran heterogeneidad, puede ser necesario inviabilizar los objetivos según las necesidades específicas de algunas de las personas.
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La descripción de la actividad
Una descripción de la actividad permite a los profesionales tener las pautas para su puesta en práctica.
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La distribución en tareas
Para facilitar la organización de las actividades, estas se pueden dividir en tareas. Se incluye en total de las tareas, tanto las de preparación como las de ejecución y también las posteriores a esta.
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El aprovisionamiento de los recursos
Si la actividad planteada requiere recursos, debemos organizarnos de manera que contemos con ellos al iniciarla.
Donde llevaremos a cabo la actividad, los materiales que necesitaremos, y los recursos económicos ya estarían contabilizados en el presupuesto del proyecto.
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La evaluación de la actividad
Para cada actividad se elaborarán unas pautas para valorar en qué medida se han alcanzado los objetivos operativos.
Para recoger las observaciones durante su realización, se podrá preparar una hoja de registro donde anotar las informaciones más destacables en el transcurso de la actividad.
Al finalizar, es útil pasar a las personas participantes un cuestionario muy breve y fácil de rellenar, en el que se preguntan aspectos básicos sobre la satisfacción que la actividad ha proporcionado y sobre la valoración de los aspectos más relevantes.
Si no es posible, debido a las limitaciones de las personas usuarias, se podrán utilizar otros métodos basados en la observación, y en preguntas tipo ¿Te lo has pasado bien?, ¿Te ha gustado mucho o poco?...
También se podrán preparar unas rúbricas para valorar, por parte de la persona que ha desarrollado la actividad, los aspectos relacionados con la organización y la realización profesional.
LA FICHA DE ACTIVIDAD
Toda información sobre una actividad se puede recoger en una ficha de actividad.
La ficha de actividad es un documento en el que se sintetiza toda la información que necesitaremos para hacer operativa una actividad.
Una ficha de actividad debería incluir estos datos:
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Título de la actividad y número que le corresponde en la programación.
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Duración de la actividad.
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Personas o colectivos destinatarios.
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Objetivo de la actividad.
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Descripción y desarrollo de la actividad.
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Desglose en el cronograma de tareas y personas.
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Asignación de recursos.
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Adaptaciones o diferentes opciones que permite la actividad.
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Evaluación del proceso.
DINÁMICAS DE GRUPO
Son unas actividades grupales diseñadas para que las personas interactúen en el seno del grupo para afianzar las relaciones entre ellas y aumentar su satisfacción.
Las dinámicas no solo tienen la finalidad de ocupar tiempo libre el grupo, sino también de propiciar la participación, favorecer las relaciones dentro del grupo, fomentar el intercambio de ideas o potencias la cooperativa.
Las dinámicas de grupo se desarrollan mediante una metodología participativa en la que la interacción entre las personas se convierte en el eje de la intervención. Hay 2 aspectos destacables en esta metodología:
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Carácter vivencial: las situaciones se vivencian como si fueran reales, mediante experiencias o simulaciones en las que la participación es el componente fundamental.
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Carácter lúdico: las dinámicas se plantean cómo un juego o un reto. La apariencia lúdica contribuye a que las personas que participan se lo pasen bien y encuentren satisfacción en lo que hacen.
Las dinámicas tienen una gran cantidad de aplicaciones en diferentes ámbitos y son una herramienta muy utilizada en animación sociocultural.
Las dinámicas se diseñan con una amplia diversidad de finalidades, desde facilitar que las personas se conozcan, hasta la gestión de conflicto o la toma de decisiones.
Se pueden clasificar en diferentes grupos:
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Dinámicas de presentación: tienen como finalidad facilitar un primer acercamiento entre las personas que forman un grupo. Son las más indicadas para el primer día, cuando todavía no se conocen entre ellas.
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Dinámicas de conocimiento: su objetivo es ampliar la información entre las personas y aumentar su confianza. Son muy útiles los primeros días, cuando las personas se conocen muy poco.
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Dinámicas de animación y motivación: tienen como objetivo crear un buen ambiente. Se pueden utilizar para romper una situación de monotonía, para dinamizar el grupo o para motivar a la participación grupal.
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Dinámicas de emociones: están destinadas a profundizar en la realización entre las personas y a que pierden la vergüenza entre ellas, lo cual fortalece la reciprocidad y la autoestima. Se llevan a la práctica cuando los componentes del grupo se conocen mejor.
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Dinámicas de colaboración: son ideales para fomentar la cooperación y el trabajo colaborativo con el fin de alcanzar metas comunes. Tienen un fuerte efecto cohesionador.
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Dinámicas de autoconocimiento: su finalidad es mejorar el conocimiento que queda persona tiene sobre sí misma, a partir de la introspección y la exposición de este mundo interno.
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Dinámicas de resolución de conflictos: aportan estrategias y destrezas para encarar y gestionar conflictos de manera dialogada.



















































































